SOBRE NUESTRO PATRIMONIO ARQUITECTONICO

SACRAMENIA                                

 

SITUACIÓN

 

El pueblo de Sacramenia se halla localizado en el extremo norte de la provincia de Segovia, a 80 kilómetros de la capital, y tiene una superficie de 44,1 kilómetros cuadrados. Esta vasta extensión hace que limite con muchos términos municipales, que son el de Cuevas de Provanco al norte, el burgalés de Haza al noreste, con Valtiendas al este, el mismo Valtiendas, Pecharromán y Fuentidueña al sur, con Vivar de Fuentidueña al suroeste, con el vallisoletano Rábano por el oeste, y con el también vallisoletano Olmos de Peñafiel por el noroeste. Se encuentra situado a 830 metros de altura sobre el nivel del mar.

 

El paisaje que ofrece consiste en una sucesión de cerros y páramos, separados por valles de anchura y extensión muy variada, algunos de ellos de fondos muy planos muy favorables para los cultivos hortícolas, siendo utilizadas muchas de sus laderas para el viñedo. También aparecen algunas pequeñas campiñas cerealísticas.

 

Teniendo en cuenta que el Duratón apenas si roza el término municipal, el único río importante que atraviesa nuestra población, en dirección este-oeste, es el río Sacramenia, o de la Vega, que nace en el Coto de San Bernardo, y no es más que un simple afluente de dicho Duratón por su margen derecha, en el que desagua junto a Laguna de Contreras, y que recoge a su vez las aguas del arroyo de Valtiendas.

 

HISTORIA Y POBLACIÓN

 

En Sacramenia, en la ermita de San Miguel, se extrajeron restos de ajuares visigodos de alguna de las tumbas allí existentes, parte de los cuales fueron trasladados al Museo Provincial de Segovia.

 

La comarca se debió de ir repoblando a lo largo del siglo X, en la época condal de Fernán González, y como prueba de ello tenemos la donación que en el año 943 se hace al monasterio de San Pedro de Cardeña de la fontem quem nuncupant Aderata in termino de Sagramenia… damus ecclesiam Sanctae Mariae, quae est sita inter Covas de Provança et Castriello de Alazar. Pero a finales de esta centuria será Almanzor quien más daño ocasione a la zona, agudizando su despoblación con sus sangrientas campañas entre los años 977 y 986, destacando la dirigida contra Sacramenia a finales del 983.

 

El gran auge y definitivo fenómeno repoblador y de ocupación de nuestro territorio se produjo a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, con ocasión del reinado de Alfonso VIII (1158-1214). En un documento de 1274 aparecen ya las parroquias de   San Martin y de Santa Marina, constando también Aldea Falcón, un despoblado que estaría dentro del término municipal de Sacramenia.

 

En el padrón de 1528 figuran 127 pobladores pecheros (que pechan o pagan impuestos) por lo que se puede calcular un total de población de unos 450 habitantes. En el diccionario de Madoz, a mediados del siglo XIX, se habla de una población de 130 vecinos y de 487 almas. Ya en el siglo XX, en 1900 tenía 939 habitantes; en 1940, 1.265; en 1950, 1.449; en 1959, 1.504 (año en el que ha tenido más población); en 1990, 666; y en 2002, 538.

 

ECONOMÍA

 

El sector primario es el predominante en la economía de Sacramenia, siendo la agricultura la base sobre la que se asienta, destacando la producción de cereales de secano: cebada, trigo y centeno. También ha sido importante la ganadería, siendo la más abundante la cabaña de ovino.

 

En el sector secundario hay una fábrica de derivados de la leche de oveja, con elaboración artesanal de quesos, cuajadas y yogures. Relacionados también con el sector primario y a su servicio, están los dos talleres de reparación y de venta de tractores y de maquinaria agrícola. Además cuenta con talleres de carpintería.

 

El sector terciario ha experimentado un cierto auge en los últimos años. Existe un centro de salud y el colegio permanece abierto. El sector comercial gira en torno a la alimentación, con dos carnicerías, una panadería, una pescadería y una frutería, habiendo otros servicios varios como son una farmacia, una ferretería, una peluquería y una tienda de reparación de electrodomésticos. La gastronomía de Sacramenia está adquiriendo cierta promoción y fama, que hace que todos los fines de semana, puentes y vacaciones acudan numerosos visitantes a disfrutar de ella. Actualmente hay tres empresas restaurante-asador y otros cuatro bares. En cuanto a alojamientos, hay una pensión un hostal, y cuatro casas de turismo rural. Los servicios financieros están cubiertos por dos cajas de ahorro y un banco.

 

PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

 

Además del cercano monasterio de San Bernardo, Sacramenia tiene dentro de su población importantes monumentos artísticos.

 

La iglesia de San Martín conserva el ábside de época románica. Su torre se encuentra a los pies; es de considerable altura y se halla estructurada en tres cuerpos, Su construcción se inició en 1796. Se accede al interior a través de un pórtico que alberga una entrada con arco de medio punto. Esta iglesia tiene, como tantas originalmente románicas, dos partes muy bien diferenciadas. La cabecera es románica y se sustenta en un gran arco triunfal. El resto, en su mayor parte, de los siglos XVII y XVIII. Destaca su  retablo de San Martín de Tours, que ocupa la parte central del presbiterio; iniciado en 1741, lo dora en 1767 Cosme Matallana. También es llamativa su pila bautismal, de una belleza singular.

 

La iglesia de Santa Marina tiene su actual puerta principal a poniente, a los pies, y se abriría en el siglo XVIII. Existe otra puerta al norte que en su día estuvo tapiada y que ha sido abierta de nuevo a mediados de la década final del siglo XX, en la última gran restauración efectuada en el templo. También hubo una puerta en el lateral de poniente de la capilla, que hoy se encuentra tapiada, si bien se aprecia su hueco en el interior y es bien visible desde el exterior. La torre está adosada al paredón norte, y no sobrepasa en altura al cuerpo principal de la iglesia. En el interior, la cabecera está presidida por el magnífico ábside románico, que se conserva en perfectas condiciones, aunque algo transformado en alguno de sus elementos. Su bóveda se halla encalada y pintada con fondo negro y diversas escenas en las que predominan las figuras de tonalidades rojizas. Estas pinturas quedaron al descubierto al retirar el retablo de Santa Marina y en ellas creemos ver en la parte superior y ligeramente descentrado un óvalo con la figura del Pantocrátor en su interior. A los lados estarían las figuras de los cuatro evangelistas, Debajo de él hay una especie de cinta corrida en la que se puede leer parte de una inscripción que dice “… de mill e cuatrocientos e trenta e seis annos…, y que nos da la fecha de su realización. Entre ella y la imposta que está sobre la arquería hay una escenificación que quizás represente un momento de la vida de Santa Marina, pues aparece un dragón, y una de las historias que se cuentan sobre la santa trata de una aparición del diablo en forma de dragón; a la izquierda hay unas figuras a caballo y a la derecha unos cortesanos que representarían al gobernador condenando a la santa al martirio. También aparece otra figura de un santo semidesnudo con el cuerpo lleno de llagas o viruela, y sobre él el nombre Pablo. Por las trazas de las vestimentas nos retrotraen a la época medieval en la que se realizaron. Otra cinta corrida tiene otra inscripción de difícil interpretación.

 

Tiene seis retablos importantes. El deSanta Marina, aunque en la actualidad se encuentra ubicado a la entrada de la iglesia, a la izquierda, se trata, en realidad, del antiguo altar mayor, que ocupaba el espacio del ábside, en el presbiterio; tiene un gran cuerpo central, con tres calles, y en la central la hornacina con la imagen de Santa Marina, y dos grandes lienzos con las figuras de San Pedro, con las llaves del Reino, a la izquierda, y de San Pablo, con la espada y un libro; en la parte inferior, y enmarcados por óvalos, el Arcángel San Miguel y San Bernardo. Sabemos que el retablo fue hecho por Francisco de Santos de Prado, de Segovia, en 1682.

 

El retablo de Nuestra Señora del Rosario está situado al lado del evangelio, junto a la puerta que da acceso a la torre; la imagen de la Virgen con el Niño es de una sola pieza. Entre 1724 y 1727 se le pagan unos 1.400 reales al escultor de Valdezate que hace este retablo. Enfrente se halla el de Cristo Crucificado, al lado de la epístola, y es de factura casi idéntica a éste; también le hizo el escultor de Valdezate, y en 1722.

 

El de Jesús Nazareno alberga en la hornacina central su imagen con la cruz a cuestas, que se ha cortado en su palo largo para que pueda caber en el hueco; aunque la pieza se representa desnuda, está ataviado de la clásica túnica morada, y la tonalidad de la cara y de las manos está ciertamente oscurecida, lo que hace que su aspecto sea aún más sobrecogedor; está situado en la capilla nueva fruto de la reforma de 1759. De época renacentista, es el retablo de trazas más clasicista y academicista de toda la iglesia, y en él podemos ver varias pinturas: la de la izquierda representa a un monje con un perro con el pan en la boca, una palma y un libro, que es Santo Domingo de Guzmán; la de la derecha representa a una santa con la palma y un corazón en la mano derecha, que es Santa Catalina de Siena; en el ático o remate hay otra pintura con dos figuras femeninas que representan la Visitación, con la Virgen María y Santa Isabel embarazada; y en el banco, que son las que están en peor estado, hay otras dos, la una irreconocible y la otra que representa la Adoración de los pastores. Posiblemente sean pinturas de un autor cuellarano, si bien son de muy baja calidad. Existe una Cofradía que desde hace algunos años le saca el día de Jueves Santo en una vistosa y multitudinaria procesión, con cornetas y tambores. Su autor sería Gregorio Portilla, vecino de Palencia.

 

Los otros dos retablos son el de Nuestra Señora del Zurdo o de la Paz, del año 1752, que es de un solo cuerpo y de reducidas dimensiones; y el de San Antonio de Padua, que ocupa el lugar en el que estuvo en su día el de Nuestra Señora del Zurdo, y es de traza muy similar, pues los dos los hizo el mismo autor y en la misma época.

 

 La ermita de San Miguel se halla emplazada en lo alto del cerro que con sus 923 metros de altitud protege por el norte a Sacramenia y es lo primero que se divisa, cualquiera que sea la carretera por la que nos acerquemos a la población. Se encuentra en ruinas desde hace muchos años. La podríamos fechar entre finales del siglo XI y principios del XII, considerando la riqueza y buena factura que presentan sus elementos decorativos. Estilísticamente hay que adscribirla al estilo románico de la zona de Fuentidueña. Es de una sola nave y un único ábside, que conserva en regular estado, al igual que los paredones norte y sur, faltándole el de poniente y toda la techumbre. Algunos autores opinan que aquí pudo emplazarse algún primitivo castillo, pero no hay restos ni documentación que así lo atestigüen. Fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional por Real Decreto 817/1983, de 16 de febrero.

 

 

 

 

 

La ermita de Santa Ana está situada a las afueras de la población, al oeste, al borde mismo de la carretera que va a Laguna de Contreras, junto al cementerio.

 

El Monasterio de San Bernardo se encuentra a unos tres kilómetros, al este. Cuenta la tradición que esta zona estuvo habitada por solitarios anacoretas y eremitas, y en el enclave que hoy ocupa nuestro monasterio se habla de San Juan de Pan y Agua. Fundado por el emperador Alfonso VII, su construcción se inició en 1141 con un grupo de unos 40 monjes procedentes del monasterio francés de Scala Dei, y a través de él penetró el Císter en Castilla. Este gran complejo monástico ha llegado a nuestros días tras sucesivas intervenciones posteriores y un continuado proceso de reformas. Los frailes permanecieron en él durante casi siete siglos, hasta que fueron exclaustrados con la Desamortización de 1835, tras la cual el Monasterio pasó a manos de un agricultor que convirtió su claustro en granero. El olvido y el abandono fueron arruinando poco a poco muchas de sus dependencias, y en la actualidad sólo una parte del monumento permanece en pie y en su primitivo origen, pues otra parte constituida por el claustro y el refectorio fue vendida en 1925 al multimillonario norteamericano Hearts, quien les trasladó piedra a piedra a su país, y allí, en Miami, pueden ser contemplados junto a otros elementos artísticos procedentes de otros monumentos españoles.

 

Sin ningún género de dudas, su iglesia es uno de los más notables ejemplos de la arquitectura religiosa medieval no sólo de Castilla si no de toda España. De sus fachadas, la oeste, que es la situada a los pies del templo, presenta una gran austeridad, como mandan los cánones de la arquitectura cisterciense, pero a la vez exhibe una gran monumentalidad. Está fabricada de sillería, y luce en su parte central una portada con siete arquivoltas, con un inmenso rosetón moderno con celosía de piedra. Consta de tres naves de gran amplitud, y la cabecera tiene cinco ábsides semicirculares escalonados en tamaño y altura, con un retablo central de piedra contratado en 1588 al prolífico cantero montañés Juan de Nates, natural de Secadura; en su realización siguió el más puro estilo escurialense imperante en la época.

 

El convento actualmente es de propiedad particular, y fue declarado monumento nacional en 1931.

 

En el cercano pueblo de PECHARROMÁN, y a poco más de un kilómetro de Sacramenia, se encuentra la ermita de Santa María de Cárdaba, monumento que fue declarado Bien de Interés Cultural por Decreto del BOCYL 37/1996, de 22 de febrero. Parece ser el único resto que ha llegado a nuestros días del extinto monasterio del mismo nombre, que sería fundado hacia 937, cuando el conde Fernán González, lo dona al monasterio benedictino de San Pedro de Arlanza. En 1488 pase, ya calificado como granja, al cercano monasterio de Sacramenia. El templo es de una sola nave y sería construido con grandes sillares de piedra tobiza. El ábside de su cabecera, de sillares calizos regulares de los siglos XI o XII, aparece dividido en el exterior en dos tramos, el curvo y el recto, y todo él se halla recorrido por una imposta, como a un metro de la base, y en su parte baja va decorada con taqueado. El alero está sostenido por una cornisa de piedra con canecillos.

 

 

 

 

Autor de los textos JUAN CUÉLLAR LÁZARO, Cronista Oficial de la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña.